lunes, 17 de noviembre de 2008

Acumulándote flasheo todo el tiempo


Sé que cuando acumulo algo (dibujos, ropa, revistas, películas, discos, chocolates)
estoy capturando energías. No sólo el valor económico sino un plus, otra cosa, eso que hace único a un objeto del cual hay miles o millones.
Porque el efecto se invierte: si mucha gente ve una instalación y piensa en una librería o supermercado o mercado de pulgas o mueblería o lo que sea, a mi me pasa al revés. Vivo cada reunión de objetos como una instalación.
Así que flasheo todo el tiempo cuando soy yo la que empieza a acumular.
Mi pieza es una instalación. Es tener sensibilidad para entender de otro modo el mundo que habitamos. ¿¿Por qué me rodeo otra vez de cosas que te gustaban??
Una entiende a los demás por las cosas que eligen los demás. Entiende esa atracción por otras atracciones. Trato de entender qué te gusta de mí cuando observo que te atrae del mundo.
Sos una instalación andando. Dejás cosas en todos lados y yo sólo las miro.
Y me consigo algunas parecidas. No me interesa tu historia ni tus historias.
Nada más eso que dejás. Eso que sos vos y distribuís en tus elementos.
En tus envases de yogurth vacíos. En tus revistas de historietas mamarracheadas.
En tus pantalones Levis. En tus libros de ciencia ficción. En los muñequitos de Camelot. En los recortes sobre cine. En el trapo que llevabas con la cadena de la bici.
Sos todo eso. Estás ahí.
Te siento ahí. sos mi instalación más adorable.